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Gasto Hormiga ¿En qué gasté mi dinero?



Todo inicia en el esperado día de quincena y para quienes no tenemos un ingreso fijo, es cuando recibimos dinerito; hacemos planes con nuestras entradas y por lo general ya tenemos destinado cada centavo, sino es que ya lo debemos. Sólo hay un detalle que se nos escapa y que por más controles de gastos que implementemos y apps que descarguemos a los smartphones, es muy posible que no visualicemos todos aquellos piquitos que no tenemos contemplados. Te invito a reconocerte en las siguientes líneas, pues me atrevo a decir que todos hemos formado parte de la comunidad hormiga, misma que se presenta con varias caras de la vida:


Todos ubicamos a los famosos “viene-viene”, que aparecen de la nada en las calles pidiendo una cooperación voluntaria, que sea mínimo de 5 pesitos, pues de lo contrario, no te dejan estacionar. Si el estacionamiento es una inversión en la que no incurres a menudo y que no te será reembolsado, éste se vuelve un gasto ocasional que, en la cadena de las hormigas, es de los que más te sangra el bolsillo.

En los semáforos de las avenidas principales suelen estar los “limpia-parabrisas”, mismos que te dan una ayudadita con la limpieza de tu coche, pues en menos de un minuto limpian los vidrios, lo que representa desembolsar alguna propina por un servicio que por lo general no pides, pero ellos saben que tu auto lo necesita.

En la gasolinera, ya es parte del costo de la gasolina la propina del despachador, entonces el litro de combustible ya no está $14.37, debemos sumar al monto total a cargar los $5 o $10 que ofrecemos a los despachadores.

A todos nos ha sucedido que en el bolsillo de alguna prenda o en la bolsa de mano, dejamos monedas o billetes olvidados, mismo que al encontrarlo, experimentamos un sentimiento de fortuna y suerte, ya que es dinero extra, al cual le asignamos de inmediato una utilidad. Sin embargo, este es el hoyo negro que nos habla de la urgente necesidad de poner orden en nuestros gastos, ya que lo que hoy es un ingreso no esperado, en otra ocasión representó una fuga de capital.

Si eres de los que buscan un dulcecito o chicle para después de comer, también agrega este rubro a tu control, y calcula destinar mínimo $50 al mes, pues si haces cuentas, lo más barato en los puestos de dulces callejeros es de $2.00, ahora multiplícalo por cada vez que vas al carrito de la esquina, seguro esta es la razón por la que el tendero ya te llama por tu nombre.

Para cerrar esta pequeña lista, cito el gasto que no puede faltar, lo necesitamos cada mañana para poder iniciar el día, es el despertador por excelencia. Un rico y aromático café, que bien puede ser desde un Starbucks o bien el del carrito; lo importante es que iniciemos con efecto positivo que sólo nos da la cafeína de delicioso café no casero.


Así podríamos continuar la lista de fugas, que de cinco en cinco llenamos un cochinito y si no me creen, los reto que cada que tengan una moneda la depositen en alguna alcancía, así se darán cuenta, cómo es que de poquito en poquito llenamos el marranito. La recomendación que todo economista nos hace, pero que pocas veces decidimos cumplir es que, como experimento, una quincena lleves el registro de cada peso que gastas o inviertes, al terminar de hacer el listado, te llevarás una sorpresa, pues sólo así podrás ser más exigente con el cuidado que le des a tu dinero.