OUTFIT MAGAZINE

  • Daniela Fuentes

DETOX DIGITAL, UN RESPIRO TECNOLÓGICO



El momento histórico que nos ha tocado vivir es extraordinario. Estamos más conectados que nunca, tenemos acceso a muchísima información, nuestro entretenimiento ha roto las barreras tecnológicas que se plantearon nuestros ancestros, pero ¿por qué no somos tan felices como las personas de otras épocas?

Una persona promedio pasa más de la mitad de su vida frente a una pantalla, ya sea por trabajo o dispersión y las consecuencias psicológicas, sociales y culturales de esto son, más que nada, negativas.

Cada vez escuchamos más comentarios como “no puedo salir sin mi cargador” “no traigo audífonos y me quiero morir” y es que el 77% de las personas que utilizan smart- phones padecen nomofobia (ansiedad de no poder consultar el móvil cuando se desea). La realidad es que somos increíblemente dependientes de nuestros dispositivos electrónicos.

Esto ya es una relación tóxica. No nos deja dormir bien, apreciar a las personas y todo lo que nos rodea, ¡hasta nos priva de nuestro propio uso de creatividad! Y no se trata de villanizar a la tecnología que tanto dinero y trabajo nos cuesta sino de aprender a mantener un balance, ¿cómo? Digital Detox.

Procuramos cuidar nuestro cuerpo, tomamos tés, shots antigripales, hacemos dietas alcalinas, tomamos matcha cuando nos dicen que necesitamos antioxidantes, leche de coco para evitar lácteos y seguimos todas las modas alimenticias, pero ¿por qué no se ha puesto de moda el desintoxicar nuestra mente o nuestra psique? Quizás porque no es algo que podamos publicar en redes sociales.

Hay cada vez más restaurantes, cafeterías, hoteles y resorts que abogan por una cultura sin conexión digital; quitan los enchufes, optan por mesas largas que invitan a compartir con extraños u ofrecen material de lectura o juegos de mesa para que te entretengas. Algunos tours y retiros ofrecen desintoxicarte de la tecnología para entrar en contacto con otras personas, con tu voz interior y con la naturaleza a través de meditaciones guiadas, actividades deportivas o extremas y locaciones sin wifi.

No es tan complicado. Sólo deja el celular 24 horas y apaga la computadora el fin de semana. Utilízalos para comunicarte cuando sea necesario. Sí, exige un sacrificio y al principio puedes sentir soledad ansiedad, sensaciones de aislamiento y culpabilidad pero reducirán tus niveles de estrés y la dependencia a estos accesorios volátiles.

Poco a poco dejarás de necesitarlos todo el tiempo y recordarás lo bello que es descansar en las noches, leer libros o interactuar con el mundo que te rodea.

Depende de nosotros nutrir nuestra habilidad de mantener un balance ante el crecimiento de la tecnología y mantener relaciones sanas entre nuestros dispositivos y el mundo real. Preocuparnos por seguir siendo humanos.

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