OUTFIT MAGAZINE

  • Angelica Santos

De la semilla al árbol

A muchos nos tocó la tarea escolar de tomar nuestros frijoles y hacerlos germinar en algodón cuando éramos niños. Pero, si has encontrado un placer nuevo en las plantas, la jardinería e incluso al cultivar tus propios vegetales, nada te hará sentir más feliz que ver el proceso desde cero.


Así que ponte listo, que vamos a explicarte paso a paso para que todo lo que plantes de frutos. Para empezar, debes decidir qué vas a cultivar. Pues, aunque no lo creas, cada semilla tiene un proceso diferente, y algunas son más fáciles que otras. Primero debes asegurarte de que estén secas, lo mejor es dejarlas orear un tiempo después de comerlas o comprarlas directamente. Si eliges la primera opción, recuerda que hay frutos como el mango y el durazno que deben sacarse del hueso antes de plantarlos.


El método de la servilleta

Este es uno de los más sencillos y favoritos, pues, al ser fácil de realizar, verás resultados rápidamente. Sólo debes con seguir un envase y una servilleta. Primero, creas una doble capa con esta en el envase y la humedeces lo suficiente para que se mantenga mojada, pero que no escurra. Coloca las semillas y cubre con otro paño igual. Deja el recipiente en un lugar donde no le dé directamente la luz del sol y que la temperatura no supere los 20 C. Agrega agua de vez en cuando evitando que la servilleta se seque o escurra y poco a poco verás como germina y crece.


El método del agua

En este, debemos meter las semillas en un vaso de agua tibia que mantenga la temperatura alrededor de los 25 C. En 4 días aproximadamente notarás que las raíces empezarán a crecer. Cuando estas tengan un largo de 3 milímetros, hay que trasplantarlas a la tierra.


Directo a la tierra

Un método más común, pero a la vez más difícil. Lo primero que necesitamos es conseguir un sustrato, el cual se puede comprar en tiendas de jardinería, tierra y una maceta. Hay que mezclar el sustrato con la tierra y llenar la maceta, asegurándote de que la mezcla esté húmeda, pero no empapada. Es importante no tener un exceso de humedad, ya que hará que la raíz tarde más en salir. Con un dedo, hacemos un agujero donde colocaremos la semilla, para después taparla con más tierra. Con el paso del tiempo verás el brote surgir.


Recuerda que cada planta tiene un periodo de regado diferente, pero si aún tienes dudas lo mejor es evitar que la tierra se seque por completo.

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