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No quiero agua, yo quiero vino



El vino, la bebida de los dioses, se obtiene por la fermentación alcohólica de la uva, y su sabor depende de muchos factores, como el clima, altitud, la madera donde se reposa, la temperatura, entre otros.

Aunque es una de las bebidas más viejas que se tiene en el mundo, son nuevos los estudios que se han realizado respecto a sus componentes y los beneficios de estos. Con la popularización de su consumo los médicos han comenzado a sugerir a sus pacientes beber una copa al día para una mejor salud. El mejor momento para consumirlo es entre el almuerzo y la cena, recomiendan.

Principalmente debe de ser tinto, ya que para la elaboración del vino blanco no se usa la piel, por lo cual carece de polifenoles. Aunque también se debe a la concentración del alcohol. Es por eso que suele ser recomendado también un vaso de cerveza en lugar del vino, pero en países como Dinamarca, Francia e Inglaterra consideran que el vino es una mejor opción.


Entre sus propiedades se encuentra el ser un relajante, lo cual ayuda a sentirte más descansado y con menos estrés.

Es un excelente cardiovascular. Reduce la probabilidad de padecer enfermedad coronaria. Aquellos que lo consumen regularmente, pero moderadamente también demostraron tener una menor cantidad de proteína fibrinógena, la cual previene la formación de coágulos de la sangre.

Equilibra la presión arterial. Ayuda a disminuir el colesterol malo y aumentar el bueno. Previene la aterosclerosis, una enfermedad causada por la degeneración de las arterias, quienes pierden la capacidad de relajarse. El alcohol permite la relajación muscular gracias al ácido nítrico.

Contiene resceratrol. Este produce efectos neuroprotectores, previniendo la demencia y el Alzheimer ya que protege a las células nerviosas del daño y el conjunto de placas que la ocasionan.

Algunos estudios aseguran que este componente ayuda a la prevención del cáncer, ya que evita la propagación de células cancerígenas y activa el proceso de muerte celular. Aunque no hay un acuerdo concreto al respecto, se dice que el vino puede prevenir esta enfermedad, sobre todo en la garganta.

Otro beneficio de este antioxidante es retrasar el envejecimiento. Algunos estudios han demostrado que es bueno para la piel, manteniéndola hidratada. Es por eso que muchos productos de belleza usan como ingrediente el vino, la uva o el mismo resceratrol, siendo las mascarillas de vino de los productos más populares.


Los beneficios son muchos, y cada vez la lista se hace más larga e incierta, ya que son diversos los estudios que se han realizado sobre el tema. Lo importante es disfrutar de este pequeño placer embotellado y no exagerar el consumo, pues todo en exceso hace daño. Así que como dicen por ahí, Un día sin vino, es como un día sin sol.