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  • Daniela Fuentes

NIKSEN: EL ARTE DE NO HACER NI MADR*S... ¡NADA!

Quizás has escuchado hablar de la meditación, del budismo, de la belleza e importancia de tomarse un momento para realmente apreciar el presente, el aquí y el ahora. ¿Has escuchado de niksen? Ahí te va:


Es bien sabido que los Países Bajos es de los más felices en el mundo. En los estudios que se realizan a los niños y ciudadanos siempre terminan en el top de alegría y felicidad. Si bien, hay diferentes factores para esto como el tiempo al aire libre, la maternidad relajada, jornadas de trabajo cortas… el secreto al parecer, se encuentra en el niksen.


Esta palabra que resulta nueva para nosotros se traduce como: no hacer nada. Así de simple y sencillo. ¿Te acuerdas cuándo fue la última ve que apartaste tiempo en tu agenda para simplemente no hacer nada?


Ni mi abuelo en sus años de jubilado estaba desocupado. Siempre había algo que hacer, un trámite pendiente, un quehacer que no debía posponerse, un amigo al cual visitar… realmente desde que somos bebés y hasta que morimos, nuestra vida está agendada. Vivimos constantemente lo opuesto a niksen.


Ojo: niksen no significa renunciar a tu trabajo o echarte a ver Netflix todo el día. ¿De qué va? De ponerte en el centro y relajarte, hacerte consciente del poder que tienes de no hacer nada. Para eso necesitas un ambiente relajado. Enciende una vela, pon música instrumental o bien prepara tu estado con actividades simples que te conecten con la naturaleza: camina en un parque, riega tus plantas, párate descalzo a tomar el sol… ¿Listo?


Una vez que estás en el lugar mental correcto, disponte a no hacer nada. Empieza por 10 minutos, has una pausa en tu día, ese correo puede esperar, contestar mensajes, revisar redes sociales… todo debe pasar a una segunda prioridad. Date 10 minutos de no mover un dedo sin sentirte culpable por ello.


Nuestro tiempo libre suele pasar desapercibido porque aceptamos compromisos que no siempre nos hacen felices, trabajos que no nos gustan y quehaceres que no nos satisfacen. Empieza por apreciar tu tiempo contigo: has una secuencia de yoga, dibuja doodles, escribe tus pensamientos en un diario, cocina algo sencillo que te guste, sal a dar un paseo sin rumbo específico. Todo esto puede cambiar tu vida poco a poco.


El arte neerlandés de no hacer nada nos recuerda el valor de nuestra conexión con nosotros mismos, la apreciación de nuestra vida personal y la importancia de los límites que ponemos con lo que nos rodea. No dejes que tu trabajo o las redes sociales te absorban. Practica el niksen de vez en cuando y poco a poco sentirás una diferencia.

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