Cómo los hombres pueden sumarse a la lucha este 8M
- Ailed Álvarez

- 3 mar
- 2 Min. de lectura
El 8 de marzo no es un "San Valentín" de segunda categoría. No se trata de celebrar la "belleza" o la "ternura" de la mujer con chocolates o frases hechas que, aunque bienintencionados, a menudo pasan por alto la profundidad de la fecha. Para una mujer, este día no es una celebración de la feminidad, sino un recordatorio colectivo de una resistencia que sigue vigente. Por eso, el papel del hombre este día es tan determinante: no se trata de ser un espectador o un caballero que felicita, sino de entender cómo convertirse en un aliado real con acciones.
El origen: No es una fiesta, es una lucha.
El Día Internacional de la Mujer tiene sus raíces en las protestas obreras de principios del siglo XX. No nació de la alegría, sino del cansancio: mujeres exigiendo el derecho al voto, mejores condiciones laborales y el fin del trabajo infantil.
Hoy, la lucha continúa porque las cifras no mienten: la brecha salarial persiste, la carga del hogar sigue siendo desproporcionadamente femenina y la seguridad sigue siendo un privilegio, y no un derecho.
¿Qué pueden hacer como hombres?
Si quieres marcar la diferencia este 8M, aquí hay cuatro aspectos donde tu participación masculina es valiosa:

Ceder el micrófono: Ese día no es tu turno de hablar. En lugar de explicar qué es el feminismo o cómo se siente ser mujer, lo más valioso es que uses tus plataformas para amplificar lo que nosotras tenemos que decir.
Romper el pacto patriarcal entre amigos: La alianza más real sucede cuando no hay mujeres presentes. Lo que más valoraríamos es que seas tú quien detenga el chiste misógino, el comentario sobre el cuerpo de una compañera o la difusión de contenido íntimo en tus grupos de amigos. Quítanos la carga de tener que ser siempre nosotras las que "arruinamos la fiesta" señalando el machismo.
Corresponsabilidad como estándar: Más que "ayudar", lo que libera es la corresponsabilidad. Si compartes hogar con una mujer, lo que más agradecerá este 8M (y todos los días) es que tomes la iniciativa de gestionar el caos cotidiano sin esperar instrucciones. Ser aliado es reconocer que el trabajo doméstico y emocional es una responsabilidad compartida, no un favor que se nos hace.
Escucha sin defensas: Cuando una mujer hable de su incomodidad o de una situación de violencia, evita el "no todos somos así". Lo que necesitamos es que escuches con la guardia baja; validar nuestra experiencia sin sentirte personalmente atacado es uno de los puentes más fuertes que puedes construir.
¿Por qué todo esto es importante todos los días?
Tu participación consciente es valiosa porque la igualdad es un cambio estructural que requiere que quienes tienen privilegios aprendan a compartirlos o cederlos. Cuando decides actuar con coherencia este 8 de marzo, nos das la certeza de que no estamos solas en esta lucha por un mundo donde ser mujer no sea un factor de riesgo; ese es el regalo.
¡Hasta la próxima!






























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