Self-Tanning: El secreto de un bronceado perfecto
- Angelica Santos

- hace 2 días
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El bronceado de la piel siempre será uno de los favoritos del verano. Pero si no tienes tiempo para ir a la playa o no quieres exponer tu piel al sol, tenemos una solución para que luzcas increíble: el self-tanning.
Como su nombre lo indica, esta es una técnica para broncear tu piel sin necesidad de ir a un spa o clínica, ni exponerla a los daños solares y al envejecimiento prematuro. Podrás lograr un tono perfecto con un acabado natural, permitiéndote personalizar la intensidad a tu gusto.
Te preguntarás: ¿cómo funciona? Aquí te lo explicamos paso a paso.
Primero, consigue una loción de self-tanning, que puede ser instantánea o gradual. Estos productos suelen tener diferentes concentraciones de DHA (dihidroxiacetona), que interactúa con los aminoácidos presentes en las células muertas de la piel, creando la apariencia de un tono bronceado natural y sin manchas.

La diferencia entre ambas opciones es la cantidad de aplicaciones necesarias para lograr el color perfecto. La elección es tuya, pero si es la primera vez y no estás segura de los resultados, elige la opción gradual. Un producto instantáneo puede ser más difícil de retirar si el tono elegido no es el adecuado.
El segundo paso es elegir el tono perfecto. Depende del color de tu piel, de sus necesidades y del resultado que desees obtener.
Si tu tez es clara, te sugerimos uno de baja concentración. Para tonos medios u oliva, lo mejor es intentar uno de concentración media, preferiblemente gradual. Mientras que las pieles oscuras suelen preferir los instantáneos con una mayor concentración de DHA.
También ten en cuenta que algunos productos pueden resultar grasosos para zonas propensas al acné, como el rostro. Puedes conseguir uno especial para el cuerpo y otro para el rostro si sufres de barritos y/o espinillas.
Al aplicarlo, hazlo con cuidado y de forma uniforme para evitar manchas o líneas indeseadas. Este paso es importante, especialmente si tienes mucho vello corporal. Una opción es depilarte antes.
Como último paso, incluye en tu rutina la exfoliación y la hidratación. Esto te ayudará a obtener mejores resultados y le dará a tu piel uniformidad y un aspecto saludable.

La exfoliación debe hacerse antes de aplicar el producto y nunca después. Con este proceso podrás eliminar las zonas ásperas o irregulares, logrando un resultado más uniforme, especialmente en las zonas donde la piel es más gruesa, como los codos, las rodillas y los tobillos.
La hidratación debe hacerse diariamente, pero con especial atención un día antes de aplicar el producto, sobre todo en las zonas secas o ásperas del cuerpo. Esto no solo mejorará la apariencia, sino que también prolongará los resultados.


























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