Octubre Rosa: El autocuidado también es amor propio

Hablamos mucho de self-care. De la rutina de skincare, de dormir ocho horas, mover el cuerpo, desconectarnos del celular o regalarnos ese café que convierte una mañana complicada en una un poco más amable. Pero cuidarnos también tiene una parte menos aesthetic y mucho más importante: prestar atención a nuestro cuerpo y dejar de asumir que cuidarnos solo importa cuando algo ya nos duele.
Empieza por conocerte
Conocer nuestro cuerpo no significa vivir buscando señales de alarma. Significa reconocer qué es normal para nosotras.
¿Cómo se ven y se sienten normalmente tus senos? ¿Has notado algún cambio reciente? ¿Conoces tus antecedentes familiares? ¿Sabes cuándo fue tu último chequeo?
Muchas veces sí notamos cuando algo se siente distinto, pero somos expertas en decirnos: “seguro no es nada”. Y seguimos como si nada hubiera pasado.

Conocer tu cuerpo no significa diagnosticarte ni vivir con miedo, sino prestar atención cuando algo cambia.
El trabajo, los pendientes, la familia o simplemente el miedo hacen que ese “lo reviso después” pueda convertirse fácilmente en meses. Por eso, si notas un cambio que te preocupa, lo mejor es no quedarte con la duda y buscar orientación médica.
Haz espacio para tu salud
El 19 de octubre, Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, nos recuerda la importancia de prevenir, detectar a tiempo y prestar atención a nuestra salud. Pero revisarnos no tiene que quedarse en una fecha más del calendario; también puede ser un recordatorio para ocuparnos de nosotras durante todo el año.
Puedes empezar por algo sencillo: revisar cuándo fue tu última consulta, preguntar por los antecedentes médicos de tu familia, agendar el chequeo que has dejado para después o hablar con tu médico sobre qué estudios pueden ser adecuados según tu edad y factores de riesgo.

También vale recordárselo a tu mamá, a tu hermana o a una amiga. Cuidarnos entre nosotras también cuenta.
Porque podemos preocuparnos muchísimo por todo el mundo y, al mismo tiempo, dejar nuestra propia salud hasta el final.
Este Octubre Rosa, quizá el amor propio pueda verse menos perfecto y mucho más real:
Escucharte, hacerte caso y dejar de decir “luego lo veo”.


























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