Amistad entre padres e hijos ¿Es posible?
- Alicia Meza

- hace 23 horas
- 2 Min. de lectura
En este mes de la amistad nos preguntamos qué tan viable es ser amigo de tus padres. Si no fueran tus padres, o si no fueran tus hijos, ¿los habrías escogido como amigos?

Los padres son aquellas figuras que están en nuestra vida para guiarnos, educarnos, marcarnos límites, hacernos sentir seguros y ser ejemplo en la transmisión de reglas, conductas, hábitos, principios y valores.
Los hijos, desde pequeños y especialmente en etapas formativas, requieren acompañamiento, claridad sobre lo correcto e incorrecto, establecimiento de límites claros y rutinas establecidas; en la adultez y madurez, requieren de sus padres apoyo, guía y compañía, y muchas veces son los padres quienes, como adultos mayores, necesitan atención y guía de sus hijos adultos.
Los amigos, en cambio, son personas que surgen en nuestras interacciones sociales fuera del núcleo familiar, generalmente son nuestros iguales y establecemos una relación de confianza sin autoridad o dependencia. A los amigos los escogemos nosotros y, en la mayoría de los casos, compartimos algún gusto, afición o situación en común.
Entendiendo claramente estos roles, muchos especialistas, especialmente psicólogos, señalan que es importante priorizar el rol que cada uno asume. Es decir, siempre primero ser padre antes que amigo, ya que los padres que anteponen la amistad se enfrentarán a la dificultad de alertar, guiar o incluso prohibir y corregir algunas acciones, sobre todo en la primera infancia.
Un hijo que siente que es amigo de sus padres puede también sentirse responsable por ellos, de una manera que no le corresponde, y esto puede tener repercusiones en su desarrollo emocional. Asimismo, se ha demostrado en estudios que, por lo general, este tipo de personas tienen dificultad para manejar y respetar las normas y reglas.
Por tanto, podría ser complicado perderse en los roles y ello podría repercutir negativamente. Sin embargo, hay padres e hijos que tienen relaciones maravillosas, muy parecidas a la amistad, y lo que las caracteriza es que siempre están basadas en respeto y confianza.
Creemos que es posible disfrutar la relación con tus padres como la de tus amigos; de niños sentimos que nuestros padres son nuestros héroes, nuestros amigos y confidentes, son nuestro referente más cercano, y de adultos siempre habrá oportunidad de pasar juntos un buen rato, tener una buena conversación o compartir algo importante de la vida buscando consejo o guía, así mismo propiciando cercanía, afecto y acompañamiento en todas las etapas de la vida. Y tú, ¿eres amigo de tus padres? ¿Eres amigo de tus hijos?





























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